La Japonización del Pacífico: procesos e identidades en un ámbito colonial: Taiwán

1.1 La primera experiencia japonesa

“No vivir como japoneses, pero si morir como tal” (Ching, 2001: 4)

Imagen extraída de la película Warriors of the Rainbow, sobre la ocupación japonesa en Taiwán.
Imagen extraída de la película Warriors of the Rainbow

Taiwán fue la primera adjudicación del sistema japonés imperial en 1895 durante la era Meiji, después de las victorias de la Guerra Sino-japonesa. Según Goutou Shinpei, jefe de la administración civil en la isla, Taiwán sería como una “universidad de colonización”, un experimento japonés para formar un gobierno colonial. Aunque en primera instancia no fuera el primer objetivo del poder imperial. No debemos olvidar que Japón buscaba en relación a su expansionismo la reducción de la influencia china en las estratégicas Corea y Manchuria. Sin embargo, cualquier ataque directo o inderecto hacia el enemigo era bienvenido y así fue la colonización de la isla, con la hegemonía del sur del territorio influenciado por el poder chino y la demostración de igualdad hacia los poderes occidentales.

La anexión de Taiwán y su administración posterior, tuvo una influencia importante en la percepción de la nación japonesa capaz de conseguir este gran trabajo del colonialismo. (Ching, 2001: 17)

[…] No puedo hacer nada más que sentirme feliz por el hecho de que, nosotros los japoneses, hemos aprobado con honor el primer examen como nación colonizadora. Sólo de pensar en el futuro, llena mi corazón con júbilo, al igual que los mares del sur invitan al marinero a surcar sus maravillas, nuestros éxitos en Formosa nos empujan a hacer realidad el gran destino que se encuentra ante nosotros, y hacer de nuestra nación “la reina del pacífico” […] (Ching, 2001: 17)

Según este fragmento podemos extraer un sentimiento positivo ante la victoria sobre China y el reemplazo del antiguo imperio chino por el nuevo imperialismo japonés, en Asia Oriental. Es por ello, que la asimilación del pueblo taiwanés junto con Su doctrina respondieron a una estrategia desinizadora, incluso de la mayoría población Han. Es decir, era indubitable una marcada voluntad de disminuir la influencia china para separar el pueblo de las ideas continentales y aproximar éste a la cultura japonesa.

Según Leo T.S. Ching fue por este movimiento, que la identidad taiwanesa y sus posibilidades políticas, diferentes a la China continental, fueron delimitadas por las condiciones cambiantes entre el colonialismo japonés y el nacionalismo chino. Sin embargo, la década de los años veinte fue marcada por el surgimiento marxista taiwanés como respuesta anti-japonesa, ya que significaba la total liberalización del oprimido, una vía de autodeterminación por el colonizado. Sin embargo, debemos concluir que el deseo de modernización, el resultado educativo de las políticas de asimilación y la visión de una atrasada nación madre china hizo que el movimiento no tuviera el suficiente éxito. (Ching, 2001: 54)

Los intelectuales taiwaneses no fueron capaces de discernir entre la idea de modernización y la de japonización dentro de un marco donde el Japón era considerado avanzado y Taiwán subdesarrollado. Reafirma la explicación psicológica acerca del sentimiento de inferioridad del colonizado. La patología fue presente en el discurso pro-japonés de los gobernantes e intelectuales que realizaban un intercambio universitario en Japón. Éstos preferían un Japón metropolitano ante un rural Taiwán. Al revés de los coreanos, que se opusieron vehementemente a la ocupación japonesa, los taiwaneses tuvieron y tienen actualmente una buena imagen. Si los coreanos hablaban de opresión, los taiwaneses hablaban de modernización y desarrollo. (Ching, 2001: 8)

Lo cual nos permite formularnos la siguiente cuestión; ¿Qué hecho hizo que dos sociedades colonizadas con el mismo proceso, tuvieran dos imágenes tan diferentes del colonizador?

La respuesta se encuentra en la opresión detrás de la misma opresión, es decir, después de que los japoneses abandonaran la isla después de la Segunda Guerra Mundial, el vacío de poder no fue ocupado por los taiwaneses, sino por el ejército de la China continental. La corrupción y la apropiación de China dejaron en la población taiwanesa un gran resentimiento y consecuentemente, una construcción y reimaginación de su relación con Japón. (Ching, 2001: 20)

1.2 La generación perdida

Larga vida al emperador

Soy un hombre japonés

Poseo el espíritu Yamato

A pesar que la tarea sea dolorosa

Tanto si es por Su Majestad como si es para la nación no será una carga.

Por favor haga de mí un soldado

Dariyan. (Ching, 2001: 133)

Este poema fue escrito por un aborigen taiwanés en medio de la Guerra del Pacífico. Dentro de este manifiesto patriótico, somos testigos de la transformación de un objeto imperial; de salvaje en sumiso hombre japonés. La victoria más grande del colonialismo en cuanto a la sociedad. Diferente de las llanuras taiwanesas heichi donde la producción capitalista fue introducida y explotada por el gobierno colonial, la zona montañosa de Taiwán Sancho, territorio de la población aborigen quedó en gran medida “subdesarrollada”.

A diferencia de la población sino-taiwanesa, la estructura feudal de la cual ayudó a los japoneses a expandir su sistema económico, la falta de estas variables en la población aborigen propició el uso de la fuerza bruta en su colonización . (Ching, 2001: 135)

Para aclarar cuáles fueron los sentimientos y los procedimientos que sufrió la población autóctona sería necesario mencionar un hecho verídico descrito por Leo TS Ching relativamente actual que nos ayudará a comprender mejor la situación.

En 1979, siete aborígenes taiwaneses se dirigieron a la oficina del templo de Yasukuni. Todos eran descendientes de soldados taiwaneses que habían muerto en combate durante la Segunda Guerra Mundial. Éstos utilizaron la mayor parte de sus ahorros para llegar a Japón a fin de realizar una misión personal y espiritual. A la llegada un hombre encargado de la investigación y el mantenimiento del templo les dio la bienvenida: “estoy contento con su llegada. Los espíritus también deben de estar encantados con su presencia. “ Después de todo un largo monólogo, uno de los visitantes le interrumpió diciendo: “Nosotros éramos japoneses durante la guerra. Muchos taiwaneses murieron para el emperador. Japón se ha olvidado de nosotros, muchos ex soldados japoneses reciben pensiones compensatorias mientras que nosotros no hemos recibido nada. Ya que es eso imposible de realizar, por favor devuélvanos los espíritus.” El monje pues, contestó: ” Los espíritus no se pueden mover, están por encima de eso, pertenecen al templo y necesitan su culto. ¿Qué pasaría si todo el mundo decidiera llevarse a su familiar?” Inmediatamente después de este hecho los siete aborígenes fueron escoltados fuera del templo acompañados con un papel de arroz donde habían escrito plegarias por los muertos. Una señora impotente ante este hecho, cogió el papel de arroz y el devolvió diciendo: “si aquí no dice que se me devuelva el espíritu de mi marido, no me moveré de aquí aunque me muera esperando.” (Ching, 2001: 3)

Así pues, podemos afirmar que el episodio retrata un encuentro entre un excolonizador y un excolonizado en un ámbito postcolonial donde la ideología de igualdad y fraternidad bajo asimilación sólo sirve para legitimar la premisa que permitió a los colonizados durante la guerra no vivir como japoneses, pero si morir como tales (Ching, 2001: 4). Por ejemplo, Goutou Shinpei, mencionó en estadísticas que se necesitaría ochenta años de asimilación para considerar japoneses de primera a la población de Taiwanesa. Por otra parte, debemos decir que mucha población educada bajo las políticas coloniales japonesas, son todavía testigos que nos permiten hacer un análisis más claro sobre entonces.

A partir del documento visual emitido por el canal de televisión japonés NHK bajo el título de ア ジ ア の 一等 国, Asia no ittoukoku, hemos extraído impresiones de la población de más de setenta años taiwanesa en cuanto a su infancia y su relación con Japón. Una fuente primaria que nos permitirá dar luz dentro de una complicada red de historias individuales que conforman la historia común de Taiwán:

M. Katokusan fue uno de los muchos taiwaneses que asistieron a clase con niños japoneses. Pero la importancia de este ejemplo reside en la proporción de 50 japoneses a 2 taiwaneses que estaban en la escuela. Para ellos la política De asimilación resultó sumamente estricta. – Los taiwaneses éramos sólo el 3% de las clases. Para aprobar los exámenes teníamos que estudiar el doble que los japoneses.

– Yo quería ser japonés. Por qué había nacido como taiwanés?

– Los taiwaneses comen cola de cerdo. Verdad? Esto es lo que nos hacía la madre para llevar a la escuela. Pues los niños japoneses se burlaban de nosotros.

-¿Qué Es esto? Cola de cerdo? Los taiwaneses os coméis la cola del cerdo?

– Es por ello, que cuando volví a casa me quejé a mi madre.

-Porfavor, Madre hazme comida japonesa para llevar! Si como lo que me preparas me da vergüenza y me escondo. En cambio, si es japonés, puedo abrir la fiambrera con libertad.

– A pesar de que hacíamos las mismas horas de trabajo que nuestros compañeros japoneses, ellos eran remunerados con 300 yens más que nosotros. Esto es discriminación, ¿verdad?

Estas declaraciones de los académicamente llamados los ex-japoneses o 元 日本人 motonihonjin no dejan de sorprender por el sentimiento de inferioridad marcado por una relación de amor- odio existente actualmente en Taiwán.

“El ordenador de mi cabeza está japonizado completamente, la educación de aquellos treinta años daba miedo de verdad”

El movimiento de japonización pues, tuvo como objetivo la lucha del pueblo Taiwanés y el sacrificio de éste por la guerra. Todo basado en programas para cambiar la identidad étnica taiwanesa y erradicar todos los vestigios de la cultura local. Estas políticas incluyeron un programa intensivo de idioma japonés, el intercambio del nombre propio como en Corea y un programa de reclutamiento militar. Este movimiento, tal como hemos podido observar, tiene un profundo impacto en la identidad del pueblo taiwanés. Estos factores son esenciales para la modelación de las mentes taiwanesas. Fueron criados como ciudadanos japoneses y obligados a convertirse en sujetos imperiales. Habiendo pasado por estos acontecimientos históricos, es normal que los ancianos taiwaneses estén más o menos japonizados. Si no lo llegaran a estar completamente, al menos eran menos chinos que las anteriores generaciones. Ya que, a ellos no sólo se les enseñó el estilo de vida japonés, sino también la forma japonesa de pensar. (Zhou, 2008: 10)

1.3 Bibliografía

Ching, Leo T.S., 2001. Becoming Japanese: Colonial Taiwan and the Politics of Identity Formation. University of California Press.

Zhou, Fang, 2008. Once were Japanese: a study of the elder native Taiwanese. The University of Hong Kong, HKU Scholars Hub. Department of Japanese Studies.

Hamasaki, Kenichi i Shimada Yusuke 2009. NHK supesharu (JAPAN debyuu, daiikka ajia no “ittoukoku”) (Television Broadcast) {NHK スペシャル「JAPAN デビュー・第一回 アジア の“一等国”」. 台湾.} Nippon Housou Kyoukai.

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