Budismo: Basara y los Doce Guardianes Celestiales.

“La espada de Vajra puede deslizarse a través del oro y cortar  el jade.”

Hace un año me tocó hacer un trabajo más bien gráfico sobre esculturas budistas.
La iconografía protectora de figuras como ésta me pareció personalmente un buen tema para profundizar. En especial, las figuras de los doce guardianes celestiales y particularmente la visión de Basara.
Ya sea por las características técnicas o por sus cualidades artísticas y simbólicas, le presté especial atención, tan diferente a lo que hasta ese momento había visto en otros estudios.

Ficha técnica, características formales y artísticas:
Para dar una explicación de la apariencia de la estatua podemos basarnos tanto en el guardián Basara como en los otros integrantes del grupo de los doce guardianes celestiales, pues todos comparten el mismo proceso escultórico.
Todas las figuras fueron hechas mediante un proceso muy común durante el s. VIII en Japón, cuyo estilo es llamado souzou (創造). Esta técnica de producción se basa en una primera construcción de arcilla o tierra batida para luego ser modelada y esculpida con máximo detalle a causa de la plasticidad del material, la cual cosa le permitía al artista cierta libertad y capacidad para dar un cierto “realismo” a su obra, como podemos observar en el equipamiento de los señores protectores y en sus facciones.
Cada figura está dotada por una armadura y un arma, ya sea un arco, un hacha o como Basara portador de una espada, sobre el cual se centra nuestro estudio. Las expresiones tanto corporales como faciales son notablemente visibles en este tipo de obra. Sus facciones están llenas de expresión y vitalidad por lo que se considera una obra maestra.
A diferencia de otro tipo de escultura de carácter budista dónde predomina la tranquilidad y la calma, podemos apreciar a un Basara desafiante con un cierto movimiento, en ningún caso vemos una postura hierática, esto supuso un mensaje claro: la estatua tiene una función, no es sin duda alguna, una figura muerta. Basara es un “espíritu” desafiante y en cualquier momento nos avisa que está dispuesto a atacar aquellos que osen perturbar su dominio.
En cuanto al aspecto original, esta deidad protectora contó con ojos de cristal negro para hacer mucho más realista y temible su expresión, así como su simbología. Su armadura estaba pintada según los cinco principales colores que predominan en el budismo junto con el dorado y era una estatua policromada en toda su superficie.
Aún se nos permite entrever una cierta influencia provinente de India, cuya diversidad cultural y racial ha reivindicado su tez más oscura en diversos elementos simbólicos como la utilización del azul índigo en la piel de los dioses representados en el arte búdico.
Situación geográfica, Simbología e iconografía:
Se cree que originalmente tanto Basara como los otros doce guardianes fueron transportados desde el templo de Iwabuchi, a los pies del monte Kasuga. Ahora en ruinas. Su ubicación actualmente se encuentra en el templo Shin-Yakushi-ji de la ciudad de Nara.
La inscripción que fue encontrada en una de ellas nos indica que fueron esculpidas durante el período Tempyou (729-67 D.C).
En cuanto a la iconografía, Basara se integra en el grupo de los doce guardianes celestiales y asistentes a Yakushi Nyorai (estatua búdica que simboliza la curación o medicina a la cual guardan). Fueron en un inicio deidades hindús que simbolizaban a la deidad Yasha, sin embargo fueron introducidos como guerreros y sanadores. Cada uno representa un voto del Nyorai y cuentan con 70 mil asistentes. Estos están directamente relacionados con la ayuda a la iluminación. De la misma manera, que protegen doce horas de día y noche llevando consigo a los 12 animales del zodiaco chino.
Su función es defender la salud de la fe en la doctrina budista, así como sus feroces expresiones que representan su angustia e ira hacia aquellos con el corazón corrompido y de la misma manera hacia los demonios.
De todas las deidades búdicas, estos símbolos fueron los primeros introducidos en Japón durante los siglos VI y VII. Basara Taisho está principalmente asociado con la figura animal del buey. Su nombre proviene del sánscrito Vajra y se representa principalmente con el color blanco. Tiene la obligación de proteger el futuro del hombre, y el cual consigue que fructiferen las aspiraciones del individuo.
En la lengua japonesa tiene su equivalente a kongou basándose en el sánscrito que significa rayo o diamante tal y como se puede observar en los pequeños detalles de la espada. Ahí vemos una de los principales símbolos de esta deidad que es la fuerza y el poder como guerrero. “representa la dureza del diamante y la fuerza irresistible del rayo”. Sin duda letal para aquellos críticos del budismo.
Por otra parte, existe un sutra acerca del guardian Basara, a quien se le roga por la desesperación del ser humano y su debilidad ante la posesión demoniaca:
La espada de Vajra, que puede deslizarse a través del oro y cortar a través del Jade. Penetra a través de tus emociones y rasga tu amor. Así es capaz de cortar la ignorancia y las afliciones” (Hsuan Hua, 1996)Bibliografía

TAKAHASHI, Kazuo (2005). Basara, recapturing de lost colors. Art documentary. Eleven Arts, inc.

HSUAN, Hua (1996). The Essence of all Buddhas. Burlingame.

SEIROKU, Noma (1978). The Arts of Japan: Ancient and medieval. Kodansha International.
Twelve Divine Generals of Yakushi, Basara Taisho.

http://quod.lib.umich.edu/u/umdvrc1ic/x-d08-16327/d08-16327

http://www.butuzou.co.jp/english/12gurdians.html

http://wn.com/Shinyakushi_ji

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